¿Dónde estamos?

Argentina está situada en el Cono Sur de Sudamérica, limita al norte con Bolivia, Paraguay y Brasil; al este con Brasil, Uruguay y el océano Atlántico; al sur con Chile y el océano Atlántico, y al oeste con Chile. El país ocupa la mayor parte de la porción meridional del continente sudamericano y tiene una forma aproximadamente triangular, con la base en el norte y el vértice en cabo Vírgenes, el punto suroriental más extremo del continente sudamericano. De norte a sur, Argentina tiene una longitud aproximada de 3.300 km, con una anchura máxima de unos 1.385 kilómetros.
Argentina engloba parte del territorio de Tierra del Fuego, que comprende la mitad oriental de la Isla Grande y una serie de islas adyacentes situadas al este, entre ellas la isla de los Estados. El país tiene una superficie de 2.780.400 km² contando las islas Malvinas, otras islas dispersas por el Atlántico sur y una parte de la Antártida. La costa argentina tiene 4.989 km de longitud. La capital y mayor ciudad es Buenos Aires

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Juez Atencio en la mira: los perritos del Canela


Dicen que el juez Atencio está dejando morir más animales
Lo aseguran organizaciones proteccionistas. Uno de sus representantes afirmó que el magistrado los denunció porque le dejaron una perrita muerta en mesa de entradas. Según dijo, ese animal es uno de los tantos que se mueren en un refugio a cargo de un hombre que está con arresto domiciliario

Las organizaciones protectoras de animales volvieron a cuestionar ayer al juez platense Guillermo Atencio por su actuación en la causa que tramita los maltratos infligidos a los canes alojados en un hogar regenteado por un hombre denunciado por torturar animales. Dijeron que el magistrado “no está tomando las medidas necesarias para mantener vivos a los perros”. De los 64 canes hallados en estado desesperante, “ya murieron más de treinta” señaló ayer el secretario de OPIVAA (Organización de Protección Integral a la Vida Animal Argentina) Marcelo Moreno. Además, recordó que en el citado hogar, “permanece a cargo de Juan Carlos Auscarria, que ya fue condenado por maltratar y matar perros, y hace pocos días fue dejado en libertad por el juez Atencio, quien le permitió tener un arresto domiciliario en el mismo lugar donde comete las torturas”. Y eso no es todo. Según informó el abogado Moreno, “el juez denunció penalmente a dos proteccionistas” por haberle dejado en la mesa de entradas de su juzgado una perrita de las tantas que se están muriendo en el Hogar Canela, que regentea Auscarria”, ubicado en la columna 47 del camino Vergara, en Ensenada. Como se sabe, el lunes pasado distintas organizaciones protectoras realizaron una nutrida movilización frente a los tribunales de 8 y 56. Durante ese reclamo, los manifestantes le llevaron a la Mesa de Entradas de Atencio una perrita que se había muerto en el hogar de Ensenada. “A la perrita se la habían comido las garrapatas, la habían dejado sin glóbulos rojos y quedó anémica. Así murió”, precisó ayer el letrado Moreno. “Mucha gente corta rutas, hace piquetes y nadie las denuncia. Ahora, porque Andrea Ganza y Elda Nardón, dos proteccionistas independientes, reclamaron en su juzgado, Atencio les abre una causa penal. Es una locura”, enfatizó el secretario de OPIVAA. “Parece que algunos funcionarios judiciales son muy sensibles o se ofenden fácilmente por algunas cosas -añadió Moreno-, pero cuando tienen que tomar medidas urgentes para cumplir su función se toman todo el tiempo del mundo”. En agosto último, unos 64 perros en estado de abandono, malnutrición y heridos, fueron hallados por la Policía durante un allanamiento en el Hogar Canela. Según denunciaron las entidades protectoras, después de eso el magistrado “no tomó las medidas necesarias para que nosotros podamos entrar y cuidar de los animales, darles agua, comida o atención veterinaria”. El encargado de ese lugar -Auscarría- ya había estado imputado de delitos similares y fue condenado a dos meses de prisión en suspenso -por el juez platense Sergio Almeyda-, tras comprobarse que golpeaba a los perros con palos y fierros, en algunos casos hasta matarlos.