¿Dónde estamos?

Argentina está situada en el Cono Sur de Sudamérica, limita al norte con Bolivia, Paraguay y Brasil; al este con Brasil, Uruguay y el océano Atlántico; al sur con Chile y el océano Atlántico, y al oeste con Chile. El país ocupa la mayor parte de la porción meridional del continente sudamericano y tiene una forma aproximadamente triangular, con la base en el norte y el vértice en cabo Vírgenes, el punto suroriental más extremo del continente sudamericano. De norte a sur, Argentina tiene una longitud aproximada de 3.300 km, con una anchura máxima de unos 1.385 kilómetros.
Argentina engloba parte del territorio de Tierra del Fuego, que comprende la mitad oriental de la Isla Grande y una serie de islas adyacentes situadas al este, entre ellas la isla de los Estados. El país tiene una superficie de 2.780.400 km² contando las islas Malvinas, otras islas dispersas por el Atlántico sur y una parte de la Antártida. La costa argentina tiene 4.989 km de longitud. La capital y mayor ciudad es Buenos Aires

PAPA FRANCISCO

PAPA FRANCISCO

Google+ Followers

Ing. Pedro Cerviño

Nació en Pontevedra en 1757 y en España se recibió de ingeniero. Lo trajeron a esta zona por el tema de límites entre las posesiones españolas y portuguesas. Según M. Fernández López (Suplemento Económico de Página 12 del 27/9/92), sería el verdadero autor del libro "Nuevo Aspecto del Comercio del Río de la Plata", atribuido a Manuel de Lavardén. Realizó diversos trabajos hasta que el 2 de enero de 1801 el virrey Avilés le encargó hacer un plano de esta zona para fundar luego el pueblo, señalando los mejores lugares para ubicar iglesia, plaza, Casas Capitulares y viviendas. Tomando como punto de partida el puente sobre el arroyo La Fama, diseñó 12 cuadras (de Uruguay hasta Avilés) por 7 cuadras (de Yrigoyen a Independencia). Allí nacería poco después (5 de mayo) la Villa de Nuestra Señora de las Mercedes y puerto de la Ensenada de Buenos Aires.
El lugar previsto por don Pedro para establecer definitivamente el municipio de la ciudad a fundar lo vemos definido entre las actuales calles Don Bosco, Sidoti, Ferella y La Merced. Hoy ocupa menos de un cuarto de manzana en Don Bosco y La Merced, sobre un terreno que creemos aún pertenece legalmente a la Iglesia. El resto está destinado al templo, la escuela, etc.
Pero Cerviño había proyectado para la Iglesia la manzana comprendida entre las actuales Sidoti, Perón, San Martín y Don Bosco, es decir, donde hoy se encuentra la Escuela nro 1, además de otras diversas construcciones.
La Plaza (antes "de la Merced" y hoy "Belgrano") sí está donde Cerviño la dibujó.
Marcó del Pont era por entonces propietario de la parcela ubicada entre Illia (Venezuela) y Perón, desde Sidoti a Del Valle. Juan de Almagro(*verificar) era su vecino en el predio situado entre Illia y Ecuador, desde Sidoti a Del Valle. Tomás Romero tenía un lote entre Ecuador y Brasil desde San Martín a La Merced. Juan de Almagro poseía la parcela entre Bolivia y Chile desde San Martín a La Merced. Y Casimiro Necochea tenía su propiedad entre Chile y Uruguay desde San Martín a la Merced, donde hoy está, por ejemplo, la Escuela nro 3.

Miguel Samuel Spiro

Samuel Spiro era un práctico nacido en la isla de Chíos (Grecia) que hasta septiembre de 1810 recorría con carga los ríos argentinos luego de largas timoneadas en su tierra, que no era tierra sino mares que ya había recorrido Ulises.
La primer tarea que la Junta de 1810, por intermedio del miembro Dr. Juan Larrea, encomienda a Spiro es que realice hostigamientos a los barcos que hagan tráfico con Montevideo. El Ingeniero White, asesor de la Junta, le entrega para ello una balandra para ser artillada. Sus escondrijos estarían en el Río Santiago. El bote nro. 2 se llamaría "El Carmen" aunque, por lo verdosa y oculta para el ataque, los españoles la denominarían "La Sapo".
La segunda tarea sería el rescate de una embarcación criolla llamada "La Hiena". Para ello viaja a Carmen de Patagones acompañado por otro griego, Nicolás Jorge. Spiro logra demostrar al almirante Brown la peligrosidad de las pequeñas embarcaciones artilladas, y se convierte en el pionero nacional de las lanchar torpederas y/o rápidas.
La tercer tarea consistió en cargar sobre "El Carmen" las partes a ensamblar en la Ensenada de un submarino armado de espolotes fumígenos. Había sido una propuesta a la Junta hecha por un ingeniero francés. Spiro remontó el Río Santiago y con las maderas ahuecadas de los duros palos blancos y talas hizo pruebas de nuevas bombardas y carriles de retroceso para perfeccionar la artillería de la balandra.
El 10 de marzo de 1814, el almirante Brown preparaba el asalto a Martín García, previo a la toma de Montevideo. Romarote, un capitán español conocedor del Río de la Plata, aprovechó el mayor poder de fuego e impactó 84 veces sobre la "Hércules", el buque de Brown. Cuando la formación lo abandonó a su suerte, "El Carmen" de Spiro avanzó para proteger a su barco insignia. Dirían luego los partes españoles: "invisible y con un endemoniado poder, cuya artillería nos hizo temer por la suerte del barco del capitán Romarote".
El 28 de marzo todo se le complica a la flota de Romarote, que huye desde Martín García al Arroyo de la China, cerca de Fray Bentos. Adelante, la Sumaca "Santísima Trinidad". Luego "La Carmen" con 44 hombres, de los cuales 15 son negros africanos juramentados con Spiro: es preferible morir antes que esclavo. Los barcos españoles se abanicaron sobre la costa. Spiro entró por el popado de la escuadra de Romarote. Para alivianar el barco, la tripulación se arrojó al agua dando la idea de un naufragio. El objetivo era capturar o volar el barco de Romarote.
Pero todo salió mal. El río creció y el viento cambió. La escolta de Romarote retiró a su capitán en un bote a la costa y enfrentó a "La Carmen" convirtiéndola, con Spiro y los 15 negros, en un mar de fuego y sangre. Cuando Romarote llegó a la costa, recibió los restos de madera quemada de su propio barco y de "La Carmen". Cada pedazo traía un mensaje universal dicho en griego, africano y criollo: "sin libertad no vale la pena vivir".
El 4 de noviembre de 1814, doña María Waile, que se había casado con Spiro 8 días antes de su heroica muerte, comenzó a cobrar 8 pesos oro mensuales como viuda de un benemérito de la patria.

Juan de Almagro

Juan de Almagro era, por 1801, propietario de la parcela comprendida entre las hoy calles Chile y Bolivia, desde San Martín a La Merced. ¿Quién era y cómo vino a caer por estos pagos?
Malagueño (no sabemos si "saleroso"), abogado, fue enviado a América como Oidor de la Real Audiencia de Charcas. Trabajó luego siendo algo así como "asesor legal" de varios virreyes. Hasta la Revolución de Mayo fue también Auditor de Guerra, tarea que no sabemos en qué consistía. En el Cabildo Abierto del 22 votó tibiamente lo que votara la mayoría, y aún así con reservas. Lo que sí sabemos hizo bien fue llenarse de dinero y de propiedades. En Buenos Aires se compró 80 manzanas (hoy "Barrio de Almagro"). En nuestra Ensenada adquirió las dos hectáreas antes mencionadas a Tomasa López de Osornio el 21 de febrero de 1800, porque tenía el "dato" de la fundación próxima de la ciudad. Murió el 24 de julio de 1843, inmensamente rico.
Esta información que tomamos, como muchas veces lo hacemos, del trabajo de Carlos Asnaghi, nos permiten un par de reflexiones. La primera es que "vivillos hubo siempre" y Juan Manuel de Almagro demostró una vez más que los "gallegos" no son son como los pintan en algunos cuentos. Además, una segunda reflexión que es una pregunta cuasi retórica: ¿Por qué doña Tomasa le vendió a Almagro tierras a metros del centro un año antes de su segura valorización? ¿No sabía?

Necochea, Casimiro Francisco de

Necochea, Casimiro Francisco de
Fue uno de los impulsores de la creación del puerto y de la fundación del pueblo. Era un armador y comerciante de origen vasco con intereses en el tema naviero colonial. Primo de Martín de Álzaga, tenía un bien ganado prestigio en Buenos Aires por ser "honorable". Su participación en el tema ensenadense fue muy breve, pues murió en 1803, pero resultó destacada. Sus tierras en la zona estaban junto al arroyo La Fama, donde atracaban las naves, y ocupaban dos manzanas y media. Cerca de Asunción del Paraguay construyó una importante fragata de más de 30 metros de eslora, que luego trajo boyando hasta nuestro puerto. A su fallecimiento, la empresa naviera y comercial quedó a cargo de su esposa, Mercedes Saraza y Tirado. Tuvieron tres hijos, dos varones y una niña. Los dos muchachos fueron destacados militares: Eugenio, general del ejército chileno, y Mariano, general del ejército argentino y gran mariscal peruano, con el general San Martín. Don Casimiro merecía esta mención, como también un día hablaremos de Tomás Fernández y de otros que "hacían lobby" en la Capital Federal para impulsar la creación de nuestra ciudad y la activación plena del puerto de la caleta.

Pedro Duval, padre.

Duval, Pedro (padre)
Era un fuerte y caracterizado comerciante de Ensenada en los comienzos del siglo XIX. En 1834 asumió como Juez de Paz del partido. Durante la segunda invasión inglesa, la que tuvo lugar en el Fuerte Barragán, algunos aseguran que engañó inteligentemente a los británicos para demorarlos.
Según cuenta Carlos Asnaghi, Pedro Duval era uno de los primeros pobladores asentados en esta zona a fines del siglo XVIII. Hay, como dijimos, historias y leyendas diversas sobre este personaje. Era comerciante y armador, propietario de muchas embarcaciones, por ejemplo la fragata "Ceres", los bergantines "Viernes" y "Matagente" y la sumaca "Martes". En la sumaca transportaba esclavos, al menos a comienzos de 1798. Intentó también tratar esclavos pero no se le permitió, a pesar de ser uno de los dos empresarios más solventes y activos del puerto de Buenos Aires.
Defendió muchas veces la importancia del puerto ensenadense. Sus donaciones financiaron mucho de la construcción de la Iglesia de 1802. Vino a vivir en la "Casa Grande", una mansión que se hizo edificar en el pueblo, que habría estado ubicada en las cercanías de lo que hoy es Estados Unidos e Hipólito Irigoyen.
Falleció en 1818.

Manuel Belgrano - Confesiones inéditas

Belgrano, Manuel - Confesiones inéditas
Adaptado de Revista Villa Tranquila nro 29 (17/11/2000)
**
El origen de mi apellido se debe a un antepasado mío que era agricultor en Italia. Cierto día, el duque de Saboya pasó por el lugar y, viendo el hermoso cultivo que había logrado, le dijo: "Bel grano il tuo" (bello grano el tuyo). De allí, mi familia pasó a ser "la del bel grano", y luego simplemente "Belgrano".
No me molestó integrar una Junta Revolucionaria pese a haber sido representante de España como Secretario del Consulado hasta ese momento. el Rey de España era entonces prisionero de los franceses. La Revolución de Mayo no se hizo contra el Rey sino a favor de él.
Busqué incentivar el puerto de la Ensenada de Barragán. Entre otras medidas, propuse a quien estableciera una huerta y un monte de árboles útiles en ese puerto se le asignaran cincuenta pesos. Para evitar "avivadas" debía primeramente comprobarse que realmente cultivaba la huerta y realmente había plantado esos árboles. Esa propuesta la hice como Secretario porque, si mal no recuerdo, fue en 1798.
Ese puerto tenía ventajas en cantidad. Por ejemplo, era el mejor refugio contra los temporales y los buques podían amarrarse con cables de diámetro casi ínfimo, más económicos. Además, esa misma tranquilidad de las aguas permitía hacer las refacciones en forma continuada y sin mayores interrupciones por mal tiempo.