¿Dónde estamos?

Argentina está situada en el Cono Sur de Sudamérica, limita al norte con Bolivia, Paraguay y Brasil; al este con Brasil, Uruguay y el océano Atlántico; al sur con Chile y el océano Atlántico, y al oeste con Chile. El país ocupa la mayor parte de la porción meridional del continente sudamericano y tiene una forma aproximadamente triangular, con la base en el norte y el vértice en cabo Vírgenes, el punto suroriental más extremo del continente sudamericano. De norte a sur, Argentina tiene una longitud aproximada de 3.300 km, con una anchura máxima de unos 1.385 kilómetros.
Argentina engloba parte del territorio de Tierra del Fuego, que comprende la mitad oriental de la Isla Grande y una serie de islas adyacentes situadas al este, entre ellas la isla de los Estados. El país tiene una superficie de 2.780.400 km² contando las islas Malvinas, otras islas dispersas por el Atlántico sur y una parte de la Antártida. La costa argentina tiene 4.989 km de longitud. La capital y mayor ciudad es Buenos Aires

PAPA FRANCISCO

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DESTIERRO DE DORREGO


El enfrentamiento

La persistencia de Pueyrredón por su lucha contra Artigas, acrecentaba el prestigio el caudillo oriental, que incluso ganaba adhesiones en círculos porteños. Los federales de Buenos Aires opositores al Directorio, fustigaban desde la prensa al Congreso y al Directo, reprochándole su inacción y connivencia ante la invasión portuguesa a la Banda Oriental y su política pro monárquica. Desde “El independiente” y “La Crónica Argentina” los opositores fustigaban al Directorio, lo que determinó a Pueyrredón a tomar prisioneros a los editores y principales dirigentes federales.

Desde mediados de 1816, Dorrego escribía artículos críticos desde “La Crónica Argentina”. Estos enfrentamientos llevan a la determinación de Pueyrredón de invitarlo a Dorrego a reunirse, que hacen en dos oportunidades, y que derivarían en el destierro de Dorrego.

Según Vicente Fidel López, -por referencias de su padre Vicente López-, en la primera reunión Pueyrredón intenta convencer a Dorrego de su incorporación al ejército de San Martín. Dorrego, que sospecha una maniobra para alejarlo del escenario y se niega. Ambos se mantienen en una posición irreductible.

En la segunda entrevista Pueyrredón, que sospechaba de una rebelión por parte de Dorrego, insiste en convencerlo para que se incorpore al ejército de San Martín, a lo que Dorrego se niega terminantemente:

- “La alternativa en que estamos es cruel, Yo declaro, señor, que nunca he de hacer armas contra el gobierno con los soldados que el gobierno a puesto bajo mis órdenes. Pero declaro también que si V.E. insiste en que marche hacia Mendoza, puede nombrar desde luego otro jefe para el batallón N° 8, porque yo no iré con él.”

- “Lo he oído a Ud. con suma atención, señor coronel, y lamento que un oficial tan importante esté sujeto a estos delirios. Le he llamado porque el gobierno y el general deseamos que Ud. coopere.”

- ¡Gracias! ¡gracias! – dijo irónicamente Dorrego – yo no aceptaré, señor, tanto favor”.

- Ud se olvida, coronel, de que habla con el Jefe del Estado, y que tiene también deber de recordar de que habla con un hombre que ha sido su jefe al frente de los enemigo.

Dorrego, con cara de asombro:

- No recuerdo en cual campo de batalla habrá sido eso, señor director. Mis charreteras no son sino las de un coronel; pero no las he ganado convoyando cargas, sino grado a grado en acciones de guerra en que no recuerdo haber tenido jamás el honor de ver a V.E.

Pueyrredón, con una sonrisa de disimulo, terminó la entrevista:

- El coronel Dorrego puede retirarse.

Pueyrredón, con la colaboración de dos testigos ocultos, como era su costumbre, reconstruyen el diálogo que derivaría en el destierro de Dorrego.

El Director dispuso el “extrañamiento perpetuo” de Dorrego en un buque con destino a Cuba, bajo dominio español, lo que significaba la prisión o el fusilamiento. Dorrego logra que el capitán del buque lo dejara en la isla de Pinos, casi desabitada, al sur de Cuba, desde donde logra llegar a Estados Unidos, estableciéndose en Baltimore hasta la caída del Directorio en 1820.

Otros condenados.

El 13 de febrero de 1817 son arrestados Manuel Moreno, Vicente Pazos Kanki, Feliciano Antonio Chiclana, Domingo French, Manuel Pagola y Eusebio Valdenegro, quienes también son deportados hacia las Antillas, desde donde consiguen llegar a Baltimore a reunirse con Dorrego.

Recién llegado de Europa, el 14 de agosto es apresado Manuel de Sarratea, que olvidando sus enfrentamientos con Artigas, se oponía fuertemente a la invasión portuguesa a la Banda Oriental, apoyando a los federales. Con él fueron apresados Juan Pedro Aguirre, Miguel de Irigoyen, Manuel José Olavarrieta, el médico Joaquín Mputiñp y el teniente Rufino Barbosa.

En noviembre Sarratea es desterrado por “peligroso” a San Luis. Moutiño y Barboza son condenados a diez años de presidio y Olavarrieta condenado a muerte, auque logra fugarse. También fueron confinados en Luján Gervasio Antonio de Posadas y Eugenio Balvastro.

En 1818 en Mendoza son fusilados los hermanos Luis y Juan José Carrera y los complicados en la conjuración de los franceses Carlos Robert, Juan Lagresse, Agustín Dragrumette, Narciso Parchape y Marcos Mercher, acusados de conspirar con los Carrera.

Para su debido conocimiento

Desde Baltimore, en junio de 1817, Agrelo, Moreno y Kanki, dieron a publicidad un manifiesto titulado “Director Supremo de las Provincias del Río de la Plata”, enjuiciando duramente la conducta de Juan Martín de Pueyrredón.

Artigas hizo circular entre los pueblos el manifiesto de los deportados, “para su debido conocimiento”

Fuentes:
- Reyes Abadie, Washington. Artigas y el federalismo en el Río de la Plata
- Castagnino Leonardo. Triple Alianza contra los paises del Plata
- La Gazeta Federal www.lagazeta.com.ar