¿Dónde estamos?

Argentina está situada en el Cono Sur de Sudamérica, limita al norte con Bolivia, Paraguay y Brasil; al este con Brasil, Uruguay y el océano Atlántico; al sur con Chile y el océano Atlántico, y al oeste con Chile. El país ocupa la mayor parte de la porción meridional del continente sudamericano y tiene una forma aproximadamente triangular, con la base en el norte y el vértice en cabo Vírgenes, el punto suroriental más extremo del continente sudamericano. De norte a sur, Argentina tiene una longitud aproximada de 3.300 km, con una anchura máxima de unos 1.385 kilómetros.
Argentina engloba parte del territorio de Tierra del Fuego, que comprende la mitad oriental de la Isla Grande y una serie de islas adyacentes situadas al este, entre ellas la isla de los Estados. El país tiene una superficie de 2.780.400 km² contando las islas Malvinas, otras islas dispersas por el Atlántico sur y una parte de la Antártida. La costa argentina tiene 4.989 km de longitud. La capital y mayor ciudad es Buenos Aires

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LA VERSIÓN AVANZADA DE LO MALO - Una nota de Eduardo Salleras

El infierno tan temido

LA VERSIÓN AVANZADA DE LO MALO
Por Eduardo Juan Salleras, 2 de marzo de 2011
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A las 10 de la noche decidí apagar el televisor.

Quedé extenuado luego de saltar de noticiero en noticiero. Así no me podía ir a dormir cargado de malas ondas. ¿Cómo conciliar un sueño tranquilo con tantas cosas negativas?
Entonces a caminar por el boulevard, aprovechando la claridad de la luna llena.
Tomé el largo sendero arbolado, con altos y tupidos eucaliptos, aunque no lo suficiente para cerrar una noche de plata, dibujando en el piso, entre claros y sombras, brillantes lajas blancas, como si la luz vertiera del mismo suelo.
¡Qué lástima pensé yo, es todo tan lindo! Pero el rosario de realidades enumeradas para cada noticiario me producía una amargura tremenda.
Reflexionaba preocupado: “yo no debí haber nacido en este mundo y mucho menos en este atormentado país. Me doy cuenta que no vivo, sufro”.
Saliendo hacia un lote limpio, seguí caminando pero mirando al cielo. Estaba tan claro que apenas se notaba alguna estrella: “¿y si viniera un plato volador y me llevara a otro planeta?”.
Cuando vi en el cielo una luz rara, no pude definirle un color, o tal vez variaba… y se movió. Perplejo quedé, pero con la imaginación a mil: “¿y si viniera un plato volador y me llevara a otro planeta?”.
Ese algo, comenzó a venir hacia mí. No tan despacio, pero tampoco tan rápido. Se acercó a unos cuantos metros, ahí, a tal vez 50 o 100, o quizás mucho más, y se plantó, flotando.
Yo paralizado, mudo, sin miedo ni valentía; una mezcla entre ansiedad y rechazo.

De pronto, algo se abrió debajo y como en las películas un rayo cónico descendió, denso, pero muy brillante. De allí bajó alguien, deslizándose.
Sin tocar el piso se acercó a un metro, me miró y me dijo: - ¿Quieres venir con nosotros?
Yo no salía del asombro y permanecía mudo. El hombre…no se si puedo llamarlo así…bueno, eso parado frente a mí volvió a hablarme: - Hemos escuchado tus anhelos y por lo tanto vinimos a buscarte para llevarte a nuestro planeta.
Sin abandonar la fascinación le pregunté: - ¿Y mi mujer y mis hijas?… ¿mis amigos? … ¿mi gente, a quién aprecio sin tener una amistad, pero que igualmente construyen mi vida? ¿Quedarán acá? ¿Me iré sin ellos?
El espécimen me respondió sin preocupación: - allí, adonde iremos, encontrarás la versión mejorada de todos.
Me hundí en una profunda melancolía. Estaba a punto de cumplir mis sueños, huir de todo lo que me apesadumbraba, pero… ¿y si la versión mejorada de mi familia, de mis amigos y mi gente, por esa condición superadora, descubrían defectos en mí, que ni ellos ni yo supimos que existían, me aceptarían?
No se si angustia, opresión o incertidumbre, se derrumbaba algo en mi interior; la oportunidad de salir del encierro de este mundo, que tiene su destino más próximo sellado - vamos indefectiblemente a una decadencia absoluta, a un ocaso bíblico - y en él, mi país, una clara excepción, aunque pudiendo escapar con absoluta comodidad a la debacle, insiste ser el primero en saltar al vacío.

Sin embargo, dar un par de pasos y entrar al cono de luz, para que me eleve a ese objeto curioso y de colores indefinidos, y luego partir hacia lo bueno, lo extraordinario o que se yo…no es fácil, inclusive abandonar éste infierno donde parece ser que el mal ha tomado las riendas de todo.
Me dí cuenta que para el visitante, entre lo inmediato y lo infinito no había demasiada diferencia, me tome entonces un tiempo de silencio y meditación. Nada simple es la decisión ¿será “más vale castigo conocido que paraíso por conocer”?
Estaba a las puertas de escapar de la cárcel, de esos barrotes de inseguridad, narcotráfico, mentira, demagogia, miseria, corrupción…para entrar al universo ideal, ¿qué más puedo pedir? Alguien me ofrece abrirme la puerta y salir pitando, dejando atrás y desairados a tantos demonios que gobiernan nuestra realidad.
Y eso de la versión mejorada… ¿por qué temerle? Puedo yo cumplir con la superación también y ser infinitamente feliz.
El engendro interrumpió mis pensamientos: - Bueno, ¿vamos?
Arrugué la trompa, encogí mis hombros, abrí los brazos y las manos en señal de resignación, respondiendo: - Y bueno, vamos.
Dí un paso y frené: - una última pregunta, la del millón.

Asombrado me miró el extraterrestre: - Si.
- ¿Quién gobierna su planeta, o qué proyecto político, o cuáles son los objetivos sociales?
- Gobierna una persona que es la ungida, y del proyecto político podríamos decir que es un objetivo progresista.
- ¡Aja! ¿progresista? ¿Y lo dicen? ¿Cómo es eso?
- Nuestro fin es alcanzar el “blengueblengue” igualitario pero en una “verdulanga” con equidad. Mire, siempre con inclusión y equidad igualitaria.
- ¡Ummm! ¿Y no hay pobres?, ¿No existe la pobreza?
- Esteee…buenoo…no. Eliminamos la exclusión. En realidad le cambiamos el nombre y ya con eso resolvimos los problemas.
- ¿Y cómo los llaman a los pobres ahora?
- Se les dice descontentos, “los descontentos”, y antes que me pregunte por la clase media, a ella le decimos “los molestos”, o los próximos descontentos.
- Mire mi amigo, no le pregunto más nada y váyase, tengo miedo de enterarme también, que allá en su mundo, existe la versión avanzada de quién nos gobierna hoy aquí.
Lo saqué “chairando” (corriendo) al marcianito, al que empecé a encontrarle un cierto parecido a alguien conocido… ¡Así! mira vos, ya sé quien es.

Me di vuelta y escapando de mis fantasías volví a casa y lo primero que hice es abrazar a mi mujer, claro, la peor versión de ella, la que quiero.