¿Dónde estamos?

Argentina está situada en el Cono Sur de Sudamérica, limita al norte con Bolivia, Paraguay y Brasil; al este con Brasil, Uruguay y el océano Atlántico; al sur con Chile y el océano Atlántico, y al oeste con Chile. El país ocupa la mayor parte de la porción meridional del continente sudamericano y tiene una forma aproximadamente triangular, con la base en el norte y el vértice en cabo Vírgenes, el punto suroriental más extremo del continente sudamericano. De norte a sur, Argentina tiene una longitud aproximada de 3.300 km, con una anchura máxima de unos 1.385 kilómetros.
Argentina engloba parte del territorio de Tierra del Fuego, que comprende la mitad oriental de la Isla Grande y una serie de islas adyacentes situadas al este, entre ellas la isla de los Estados. El país tiene una superficie de 2.780.400 km² contando las islas Malvinas, otras islas dispersas por el Atlántico sur y una parte de la Antártida. La costa argentina tiene 4.989 km de longitud. La capital y mayor ciudad es Buenos Aires

PAPA FRANCISCO

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Eugenia: el otro amor de Juan Manuel de Rosas

La cautiva


Eugenia Castro era una muchacha morena, vivaz y sensual. Su padre, comandante de Juan Gregorio Castro, nombró por testamento tutor de su hija Eugenia, a Juan Manuel de Rosas.

Apenas adolescente, Eugenia fue ubicada en casa de una conocida familia, pero al quejarse de mal trato, Juan Manuel la llevó a vivir a Palermo, donde hacia las veces de dama de compañía de Encarnación Ezcurra, ya enferma, a quien cuidó con esmero hasta su muerte.

Cuando murió Encarnación, Juan Manuel la hizo su concubina. Sus adversarios políticos acusaban a Rosas de tenerla por esclava. Rosas la llamaba cariñosamente “La Cautiva”, pero lo cierto es que Eugenia vivía en plena libertad y decencia aunque mantenía en privacidad su relación con Rosas, y compartía gratos momentos con Manuelita y Juanita Sosa, de quienes se hizo fiel amiga.

De la relación con Juan Manuel, nacieron cinco hijos: Nicanora, Angela, Justina, Joaquín y Adrián, que aunque sin ser reconocidos fueron cariñosamente tratados por su padre con singular afecto, sobre todo Angelita, a quien le puso de sobrenombre “El Soldadito”.

Eugenia se negó a seguir a Rosas a su exilio, y cuando éste le pidió que fuera a su lado, rehusó acompañarle.

Fuentes:

- Calzada Rafael. “Cincuenta años de América”. Autobiografía.
- Ibarguren Carlos. J.M. de Rosas. Su vida, su drama, su tiempo.
- La Gazeta Federal http://www.lagazeta.com.ar/