¿Dónde estamos?

Argentina está situada en el Cono Sur de Sudamérica, limita al norte con Bolivia, Paraguay y Brasil; al este con Brasil, Uruguay y el océano Atlántico; al sur con Chile y el océano Atlántico, y al oeste con Chile. El país ocupa la mayor parte de la porción meridional del continente sudamericano y tiene una forma aproximadamente triangular, con la base en el norte y el vértice en cabo Vírgenes, el punto suroriental más extremo del continente sudamericano. De norte a sur, Argentina tiene una longitud aproximada de 3.300 km, con una anchura máxima de unos 1.385 kilómetros.
Argentina engloba parte del territorio de Tierra del Fuego, que comprende la mitad oriental de la Isla Grande y una serie de islas adyacentes situadas al este, entre ellas la isla de los Estados. El país tiene una superficie de 2.780.400 km² contando las islas Malvinas, otras islas dispersas por el Atlántico sur y una parte de la Antártida. La costa argentina tiene 4.989 km de longitud. La capital y mayor ciudad es Buenos Aires

PAPA FRANCISCO

PAPA FRANCISCO

Nota de repudio al doble crimen de los abogados

FAMILIA Y PLANIFICACION PERSONAL
Boletín N° 260, 15 de marzo de 2008 - ISSN 1668-9046

Estimados colegas, clientes, amigos y demás suscriptores:


Les escribo estas líneas para repudiar el asesinato de una abogada-mediadora y su secretario, quienes en ejercicio de su labor profesional, fueron apuñalados el 14-3-07 durante una mediación que no se podía realizar porque no había comparecido la otra parte.

Una de las versiones dice que el hombre (obrero de la construcción) se enfureció cuando le dijeron que había que fijar una nueva fecha de audiencia. Otros dicen que sus expectativas de lo que pretendía recibir de indemnización eran desmesuradas. Cosas que suceden con frecuencia.

Lo cierto es que la mediación (conciliación laboral) ni siquiera llegó a realizarse. No hubo una disputa entre empleador y empleado que lo haya violentado. Simplemente, una postergación de audiencia. No hubo un Juez que dictara una sentencia desfavorable, ya que la mediación es una instancia previa al juicio. Aún fracando la mediación, le quedaba al obrero la posibilidad de ir a juicio y si tenía derecho, ganarlo.

También resultó lesionado un cliente que llegaba al Estudio, que por suerte, salvó la vida.

Creo que se trata del accionar de un loco. De otra manera es incomprensible, aún aunque se encontrara sin trabajo y con necesidad económica. Mató a la mediadora y a su empleado, que nada tienen que ver con su problema y cuya función era justamente ayudarlo a llegar a un acuerdo sin juicio.

Pero de mismo modo que repudio el asesinato que nos pone a todos los abogados y mediadores en situación de riesgo, repudio también las decenas de comentarios que los lectores de los diarios por internet dejaron en el artículo que comentaba este doloroso hecho (diarios La Nación, Clarín, Crítica, Crónica).

El desprecio hacia a los abogados es tal que muchos festejaban los sucedido, lo justificaban, ponían a todos los abogados en la misma bolsa, hablaban pestes de mis colegas, contaban la experiencias negativas con sus respectivos letrados, como si eso justificara que se mate a dos seres humanos totalmente inocentes y ajenos al conflicto (la abogada muerta ni siquiera era su abogada, sino la mediadora del caso, que por ende debe ser neutral).

Señores: los abogados, los mediadores y los empleados de estudios jurídicos somos ante todo, seres humanos. Nuestra vida vale tanto como la de un obrero despedido. Exigimos respeto (aún cuando exista siempre algún loco suelto que pueda cometer un crimen como este) al menos del resto de la comunidad que se considera cuerda, pensante, que lee los diarios, que tiene acceso a internet, etc.

No sé si el Colegio Público de Abogados y el SECLO publicarán alguna nota de repudio, pero yo no puedo quedarme en silencio ante lo sucedido. Ante el crimen y ante los comentarios de cierta gente respecto al mismo.

Disculpen, no es una linda manera de comenzar el sábado, pero vivo en esta sociedad y tengo un compromiso con ella. Soy abogada, fui mediadora muchos años y exijo respeto a la profesión y obviamente, a la vida.

Mirta Núñez