¿Dónde estamos?

Argentina está situada en el Cono Sur de Sudamérica, limita al norte con Bolivia, Paraguay y Brasil; al este con Brasil, Uruguay y el océano Atlántico; al sur con Chile y el océano Atlántico, y al oeste con Chile. El país ocupa la mayor parte de la porción meridional del continente sudamericano y tiene una forma aproximadamente triangular, con la base en el norte y el vértice en cabo Vírgenes, el punto suroriental más extremo del continente sudamericano. De norte a sur, Argentina tiene una longitud aproximada de 3.300 km, con una anchura máxima de unos 1.385 kilómetros.
Argentina engloba parte del territorio de Tierra del Fuego, que comprende la mitad oriental de la Isla Grande y una serie de islas adyacentes situadas al este, entre ellas la isla de los Estados. El país tiene una superficie de 2.780.400 km² contando las islas Malvinas, otras islas dispersas por el Atlántico sur y una parte de la Antártida. La costa argentina tiene 4.989 km de longitud. La capital y mayor ciudad es Buenos Aires

PAPA FRANCISCO

PAPA FRANCISCO

INVASIÓN PORTEÑA A SANTA FE (1815-1818)

"Pancho" Ramírez
Ocupación de Santa Fe

Agotados los esfuerzos de advenimiento entre los congresistas orientales y los directoriales porteños, el 25 de agosto de 1815 el llamado “Ejército de Observación”, al mando del coronel mayor Juan José Viamonte, ocupa la ciudad de Santa Fe, derrocando a las autoridades y poniendo a la provincia bajo el dominio porteño.

Acaudillada por Mariano Vera y Estanislao López, en 1816 la provincia de Santa Fe se encontraba en estado de rebelión. Con el apoyo de las fuerzas artiguistas de “colorados”, al mando de Francisco Pancho Ramírez y Aniceto Gómez, los santafecinos logran desalojar a Viamonte de la ciudad.

El Director Álvarez Thomas había dispuesto que el coronel Eustaquio Díaz Vélez acudiera con tropas ubicadas en San Nicolás, en auxilio de Viamonte, pero conocida la derrota de éste, dispuso que Belgrano, al mando del Ejercito del Norte, se reuniera a Díaz Vélez en el Arroyo del Medio.

Acuerdo de Santo Tomé

Llegado Belgrano a Rosario, encomendó a Díaz Vélez que negociara un arreglo pacífico con los federales santafecinos, suscribiendo el 9 de abril en Capilla de Santo Tomé un tratado.

La primera cláusula contemplaba que el Belgrano entregaría el mando a Díaz Vélez, quedando las tropas santafecinas y orientales a disposición de éste jefe, para desalojar del mando a Director Álvarez Thomas y “auxiliar a aquel gran pueblo hasta que en el uso libre de sus derechos nombre nuevo gobernante”.

La segunda cláusula disponía que el jefe porteño y los representantes santafesinos suscribirían “tratados de paz y unión verdadera, que deberán ser, cuando los circunstancias lo permitan, ratificadas por el gobierno de Buenos Aires y de don José Artigas y por el gobierno de Santa Fe”

El día 11 de abril se hacía efectivo el cambio de jefes en Rosario, y el día 16 renuncia Álvarez Thomas y asume Antonio González Balcarce, quien dispuso el envío de comisionados porteños para ratificar lo acordado en Santo Tome.

Los comisionados suscribirían un convenio con don Mariano Vera, gobernador interino de Santa Fe, pero una asamblea popular del 10 de julio, reunida en el Cabildo, declaraba “que después de varias contestaciones con los diputados de Buenos Aires, no tenían valor alguno los tratado firmado el 28 de mayo, ratificantes del tratado de Santo Tome, por no haberse verificado la condición precisa de confirmarse en el término de diez días”, disponiendo que pasaran “los diputados de Santa Fe a concluir su misión con el general Artigas, por si sucede lo que se apetece e indica Buenos Aires, el término de estas desavenencias, que entorpecen los progresos de la causa de América”.

Ni una vaca para comer

Mientras tanto, las fuerzas porteñas habían iniciado un nuevo ataque, logrando Díaz Vélez ocupar Santa Fe el 4 de agosto, quedando encerrado en la ciudad ante el riguroso cerco y hostigamiento de las milicias santafecinas, que no le dejaban “un caballo que montar ni una vaca que comer”.

En esas circunstancias, el Director Pueyrredón envía a Alejo Castex que obtuvo el retiro de las tropas porteñas el 31 de agosto, logrando un acuerdo con Santa Fe, que luego sería rechazado por no contarse con la ratificación de Artigas y “atento a que la alianza de este pueblo con dicho señor era importantísima, no solamente a su beneficio, sino al de todas las Provincias”.

La situación cordobesa

Tras los asaltos porteños, el gobernador Vera había solicitado auxilio al gobernador de Córdoba, José Javier Díaz, quien se abstuvo. Esta actitud del gobernador indignó a los federales cordobeses, y el capitán de milicia de artillería Juan Pable Bulnes se dispuso a marchar a Santa Fe para “hacer cumplir a mi pueblo el compromiso que tenía con el Jefe de los Orientales y el señor Gobernador de Santa Fe”.

Tras la renuncia del gobernador Díaz, asume interinamente don Ambrosio Funes, que envía una fuerza de trescientos hombres que derrotan y toman prisionero a Bulnes, pero éste, desde la cárcel organizó una revuelta, y liberado, convocó a un Cabildo Abierto que nombró gobernador a José Joaquín de la Torre. Éste no alcaza a asumir, nombrándose en su lugar al teniente coronel Juan Andrés Pueyredón, quien a su vez renuncia reponiéndose a Ambrosio Funes. Finalmente el Directorio, avasallando los fueros provinciales, designa gobernador al Dr. Manuel Antonio de Castro.

La intriga porteña

El general brasileño Lecor le habia advertido al Director Pueyrredón la importancia de los recursos entrerrianos para la resistencia antiguista a la invasión portuguesa de la Banda Oriental. En febrero de 1817, Pueyrredón procura introducir la discordia en el campo federal, buscando atraer a su causa a varios caudillos entrerrianos para reducir a Artigas.

El Director obtuvo la adhesión de Eusebio Ereñú, Gregorio Samaniego y Gervasio Correa. Reforzándolos con 600 hombres al mando del coronel Luciano Montesdeoca, lanzó una proclama exhortando a los entrerrianos a que arrancaran “la simiente perniciosa e esa doctrina antisocial que el peligroso patriota José Artigas ha esparcido por estos hermosos países”. Esos países, eran tan hermosos, que los porteños los querían para ellos.

Los unitarios porteños y desertores federales, fueron derrotados por Francisco Ramírez el 25 de diciembre de 1817 en Arroyo Ceballos. Un año más tarde, tras un nuevo intento unitario, Ramírez volvió a derrotarlos el 25 de marzo de 1818, en Saucecito.

Los porteños, sin embargo, no se darían por vencidos.

Fuentes:
- Reyes Abadie, Washington. Artigas y el federalismo en el Río de la Plata
- Castagnino Leonardo. Triple Alianza contra los paises del Plata
- La Gazeta Federal www.lagazeta.com.ar