¿Dónde estamos?

Argentina está situada en el Cono Sur de Sudamérica, limita al norte con Bolivia, Paraguay y Brasil; al este con Brasil, Uruguay y el océano Atlántico; al sur con Chile y el océano Atlántico, y al oeste con Chile. El país ocupa la mayor parte de la porción meridional del continente sudamericano y tiene una forma aproximadamente triangular, con la base en el norte y el vértice en cabo Vírgenes, el punto suroriental más extremo del continente sudamericano. De norte a sur, Argentina tiene una longitud aproximada de 3.300 km, con una anchura máxima de unos 1.385 kilómetros.
Argentina engloba parte del territorio de Tierra del Fuego, que comprende la mitad oriental de la Isla Grande y una serie de islas adyacentes situadas al este, entre ellas la isla de los Estados. El país tiene una superficie de 2.780.400 km² contando las islas Malvinas, otras islas dispersas por el Atlántico sur y una parte de la Antártida. La costa argentina tiene 4.989 km de longitud. La capital y mayor ciudad es Buenos Aires

PAPA FRANCISCO

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ALGÚN DIA NUNCA LLEGA - Por Eduardo Juan Salleras


Ánimo, el futuro es nuestro


ALGÚN DIA NUNCA LLEGA
Por Eduardo Juan Salleras, 17/10/09

¿POR QUÉ NO DECIR QUE ANDAMOS BIEN SI ANDAMOS MAL?
(Dedicado al general, al general de las personas)

La Argentina es un país fantástico plagado de oportunidades, de ilusiones y con un mañana promisorio, donde todo está por hacerse. Lástima el presente, porque el pasado es el propuesto y el futuro siempre, una promesa que nadie cumple.

La verdad que no es justo quejarse y tirar malas ondas, todo está bien…excepto los que no lo están.

Y estos no tienen derecho a arruinarles la vida a los demás, por mal que anden.

Esos pequeños productores de leche o los de cría, o los de las economías regionales; los desocupados o los que sí lo están pero no llega a fin de mes; aquellos que cobran la quincena y se la roban en el colectivo o en el trayecto a su casa en el cono urbano, cuando llegan oscuro, después de 3 horas de viaje, debiendo correr luego las 5 cuadras que lo separan de la parada a su hogar, para no ser interceptados, asaltados y tal vez muertos (por $700.- o por monedas); los que no son considerados por el Estado benefactor y sus dádivas, prebendas o asociaciones; ¿por qué todos ellos tienen que tirar pálidas?

Los argentinos tenemos un enorme sentido del humor a pesar de la influencia triste del tango y los grises de nuestra cultura. Hay que explotar las sonrisas, porque nos queda bien, mirando permanentemente al futuro, el presente ya está, como cayó quedó - del pasado ni hablar – no vamos a estar lamentándonos de lo que hoy nos pasa. Debemos ser positivos, verle el lado bueno a las cosas.

Si el país se cae a pedazos, no se angustien, solamente córranse para que no los alcancen los escombros. Y a seguir disfrutando.

Nunca nadie respetó la Constitución Nacional ni las leyes, ¿ahora se van a preocupar? Déjenlos que se maten entre ellos los políticos, hagan la tuya, fíjense en que se pueden beneficiar con tanta anarquía, y sean felices.

Por ello decidí salir al país a predicar – a Dios lo voy a dejar a un lado porque nos jugó una mala pasada a los argentinos; en realidad nos hizo trampa, nos dio todo pero nos negó lo más importante: ¡no tenemos excusas! ¿cómo vivir si ellas? Fácil, echándole la culpa a los demás, de todo lo que nos sale mal; a confabulaciones internacionales que viven desveladas por un posible desarrollo argentino – y cuando vaya por ahí les diré a todos ¡viva la vida!

Días pasados recibo unas fotos sobre la desnutrición mundial. Creí en un principio que podía ser Bangladesh o tal vez, alguno de esos indigentes lugares de África. No, eran de mi país, del Chaco. Un hombre desparramado en algo parecido a un “fuentón”. Huesos forrados por piel, un semblante rígido y sus ojos bien abiertos, mirando a la nada, que tal vez, cuando lo alcance la muerte, no lleguen a cerrarse. Voy a ir a verlo y a decirle que no se angustie y que tenga fe; que la Argentina es un país maravilloso, lleno de oportunidades; hay que ser optimistas. Que contraste el de ese hombre desnutrido con el regordete y lustroso gobernador de su provincia.

Luego voy a ir a los velorios y entierros de las víctimas de la inseguridad a llevarles una palabra de aliento a sus familiares…y que no se desanimen, el presente pasa, debemos apuntarle al futuro.

Haré un gran acto convocando a los millones de pobres para inculcarles ánimo; que cambien de actitud; que no sólo de pan vive el hombre sino también del fútbol gratis. Que no todo, entonces, es malo.

Esperen - les diré - tengan fe, falta muy poco y por fin tendremos la televisión para “todos”. A partir de ese histórico momento “todo” será alegría, porque “todas” las noticias serán buenas aunque contrasten con nuestra desgracia; nos sentiremos “como sapos de otro poso” y vamos a tener que cambiar. La muestra clara está en los partidos de fútbol televisados por la televisión abierta. “Toda” propaganda oficial, y “todo” está bien. Eso nos debería hacer muy dichosos. Porque en el fondo no tenemos que ser tan mala leche y pensar siempre en el presente, algún día lo nuestro será fantástico…

…”lástima que algún día nunca llega”.
 
 
Recibido de Nueva Generación Moral -