¿Dónde estamos?

Argentina está situada en el Cono Sur de Sudamérica, limita al norte con Bolivia, Paraguay y Brasil; al este con Brasil, Uruguay y el océano Atlántico; al sur con Chile y el océano Atlántico, y al oeste con Chile. El país ocupa la mayor parte de la porción meridional del continente sudamericano y tiene una forma aproximadamente triangular, con la base en el norte y el vértice en cabo Vírgenes, el punto suroriental más extremo del continente sudamericano. De norte a sur, Argentina tiene una longitud aproximada de 3.300 km, con una anchura máxima de unos 1.385 kilómetros.
Argentina engloba parte del territorio de Tierra del Fuego, que comprende la mitad oriental de la Isla Grande y una serie de islas adyacentes situadas al este, entre ellas la isla de los Estados. El país tiene una superficie de 2.780.400 km² contando las islas Malvinas, otras islas dispersas por el Atlántico sur y una parte de la Antártida. La costa argentina tiene 4.989 km de longitud. La capital y mayor ciudad es Buenos Aires

PAPA FRANCISCO

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El gran pueblo argentino - Delfina Acosta escribe sobre la actualidad


Imposible fue no sentirme atraída por la cadena informativa de los medios de comunicación que pasaban en vivo el velorio de los restos mortales del ex presidente de la Argentina.

Me llamó la atención la gigantesta cantidad de jóvenes, algunos adolescentes, que desfilaban frente al féretro, llevaban la mano al corazón y gritaban, emocionados, a la viuda, inspiradas palabras de coraje y fortaleza.
Deduzco, fácilmente, que en ese país donde tantas veces se vio torcida la voluntad popular y la falta de equidad social fue una sombra de desesperanza, los jóvenes encontraron, por primera vez, a través del mensaje apasionado de Néstor Kirchner, el sentido de la política. Y eso es sano.
La política dejó de ser bastarda, para convertirse en un elemento de cambio y de lucha por la igualdad de derechos, mediante el liderazgo político de Kirchner.

Había que ver cómo llegaban ellos, los jóvenes, y saludaban desde la distancia a la Presidente, y se iban, para dar paso a los otros, los que venían con más saludos, en ese momento particularmente sensible y doloroso, dentro de la Casa Rosada.
No sé qué futuro político aguarda a la Argentina.

Pero sí sé que las expresiones de fortaleza, de amor, deben mantenerse en su llama viva, porque finalmente es el pueblo el que define su destino.
Y el pueblo estuvo y estará con Cristina. Quien lo niega, es un necio.

Se supone, desde luego, que ella quedará en desventaja, porque se le ha ido el esposo y el compañero de toda la vida, con quien militó y con quien encaró las grandes y pequeñas discusiones que hacen a la cotidianidad política y a la responsabilidad diaria.
Pero también se supone que si Cristina sabe capitalizar todo el apoyo que el pueblo argentino, masivamente, le dará a partir de ahora, podrá llegar hasta la meta, o sea, hasta el plan que Kirchner diseñó para su país.

Carisma no le falta.
Entereza, tampoco.

Mostró estar a la altura de las circunstancias.
Las razones que me mueven a escribir estas líneas, sin embargo, son razones emotivas. Jamás he visto tan apasionados a los argentinos, aun dentro de ese duelo y ese dolor que acompañó a la pérdida de un líder.
Los potenciales enemigos del Gobierno deben saber que Cristina no está sola. La sombra del que ha partido hacia la eternidad recién está empezando a crecer para abrigar a los auténticos patriotas.

El pueblo argentino, cuya voz es la única, la suprema ley, acompaña a esta mujer.
Creo que Argentina siempre protagoniza grandezas deslumbrando al resto de América.
Por algo será.

Es su garganta que no se calla.
Es su fuerza que se yergue, más fuerte todavía, en la caída y en los empujones.
Es su apego a la patria.
Es su amor a la dignidad común.

Es su apego al estoicismo.
Es su historia que se alimenta del destino de los grandes hombres.
Decía yo que los jóvenes encontraron el sentido de la política mediante Kirchner. Y los jóvenes siempre dan buenas sorpresas.
Una Argentina distinta nacerá a partir de ahora.

Delfina Acosta
Asunción del Paraguay
1 de Noviembre de 2010