¿Dónde estamos?

Argentina está situada en el Cono Sur de Sudamérica, limita al norte con Bolivia, Paraguay y Brasil; al este con Brasil, Uruguay y el océano Atlántico; al sur con Chile y el océano Atlántico, y al oeste con Chile. El país ocupa la mayor parte de la porción meridional del continente sudamericano y tiene una forma aproximadamente triangular, con la base en el norte y el vértice en cabo Vírgenes, el punto suroriental más extremo del continente sudamericano. De norte a sur, Argentina tiene una longitud aproximada de 3.300 km, con una anchura máxima de unos 1.385 kilómetros.
Argentina engloba parte del territorio de Tierra del Fuego, que comprende la mitad oriental de la Isla Grande y una serie de islas adyacentes situadas al este, entre ellas la isla de los Estados. El país tiene una superficie de 2.780.400 km² contando las islas Malvinas, otras islas dispersas por el Atlántico sur y una parte de la Antártida. La costa argentina tiene 4.989 km de longitud. La capital y mayor ciudad es Buenos Aires

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LA GUERRA OLVIDADA: EEUU invade México

por Gastón Pardo
en RazonEs de Ser

(en la fotografía: el presidente James K. Polk)

John Stockwell, veterano de la CIA e historiador, es citado por el boletín Armas contra las guerras porque relata cómo por un largo periodo, a principios del siglo XIX, hubo intentos (por parte de los empresarios ferrocarrileros que deseaban puntos de acceso al Pacífico como los agricultores sureños que deseaban ampliar sus campos de producción de algodón), de implicar a la población estadounidense en el ejército para invadir a México. Los esfuerzos fueron inútiles a pesar de los múltiples y crecientes incentivos que se ofrecían para enrolar a ciudadanos como soldados, según ese testimonio documental.


La indiferencia del público duró hasta que el presidente Polk ordenó al general Zachary Taylor, que con 3 500 hombres, atravesase el río Nueces y la frontera y se dirigiera al Río Grande. Las tropas pasaron sobre los campos agrícolas mexicanos y llegaron a un pueblo para provocar a los mexicanos. Naturalmente, hubo algunos muertos y el incidente sirvió de excusa para declarar la guerra. Esta fue una de las primeras operaciones de falsa bandera que sirvió de pretexto a Estados Unidos para invadir a México.

El altercado entre las tropas fue presentado al Congreso al revés: "el ejército mejicano había cruzado a frontera de los Estados Unidos y había vertido sangre americana en suelo americano”. El Congreso declaró la guerra con el apoyo de la nación engañada. El general Zachary Taylor sería elegido presidente en 1848.

Muchos estadounidenses se negaron a enrolarse incluso cuando se declaró la guerra, entre ellos David Thoreau que más tarde se haría célebre como escritor crítico y fue encarcelado por oponerse a ella. Otro opositor más a la guerra que exigió que el presidente mencionase exactamente dónde se había producido el incidente fue un diputado de Illinois, que luego sería presidente: Abraham Lincoln.

El gobierno quería la guerra y estaba dispuesto a iniciarla por lo menos desde el 8 de mayo antes del incidente, e incluso estaba decidido a hacerlo sin el incidente, como lo ha reconocido la White House Historical Association, de Washington.

La historiadora estadounidense Betsy Powers reconoció por su parte que México no fue la parte provocadora de la guerra, sino Estados Unidos que quería expandirse para tener más tierras, dominar la costa norteamericana del Pacífico y que los esclavos negros cultivasen más algodón para los empresarios agrícolas sureños, proveedores de la industria textilera británica. La propia oposición al gobierno federal estadounidense denunció que las tropas estadounidenses penetraron en México con ánimo de que los mexicanos les dispararan.

La guerra con México duró de 1846 a 1848. Con un ejército de apenas 25 mil hombres, en menos de dos años y con sólo 5 mil bajas, la mayor parte de ellos por enfermedad, Estados Unidos despojó a México del territorio de tres estados: California, Nuevo México y Arizona-, al que se sumó el de la “república” de Texas-, con un total de más de 2 millones de kilómetros cuadrados de su territorio. Los generales y políticos que la condujeron eran James Buchanan, Ulyses Grant, y Zachary Taylor, que más tarde ocuparon la presidencia de EU.

La estrategia de tensión seguida por los anglosajones de entonces consistía en el dominio del difícil arte de hinchar trivialidades. Lejos estaban aún de la gran manipulación mediática del ataque a las torres neoyorkinas el 11S, que ha sido la expresión suprema de la estrategia de tensión.
 
Artículo completo en:
http://www.razonesdeser.com/vernota.asp?d=5&m=2&a=2010¬aid=67548