MANOS Y PRODUCTOS ARGENTINOS

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Himno al Libertador Gral. San Martín

El General José de San Martín es el héroe máximo de los argentinos. Se lo nombra como el Padre de La Patria. La literatura lo llamó "El Santo de la Espada". Se lo conoce como el Libertador de América. En las luchas por la independencia americana, fue un héroe venerado por varios países sudamericanos.
En estas breves apostillas no es fácil resaltar en pocas palabras su semblanza: dio brillo a las armas nacionales, fue un ejemplo de honradez, desdeñó honores y fortunas, rechazó cargos y poder, y se retiró victorioso. Supo del renunciamiento, del ostracismo, del dolor de la lejanía...
Su objetivo, su ambición fue la emancipación americana.
Nació en Yapeyú (Provincia de Corrientes) el 25 de febrero de 1778, y murió en Boulogne-Sur-Mer (Francia) el 17 de agosto de 1850.
El 17 de agosto de cada año, a las 15 horas, hora de su paso a la inmortalidad, se recuerda al prócer, en el "Día del Libertador" que expuso su pensamiento: "Serás lo que debas ser, o sino no serás nada".
La música también le brinda su reconocimiento, con el Himno al Libertador General San Martín compuesto por Arturo Luzzatti y la letra de Segundo Argañaraz.

Himno al Libertador Gral. San Martín
Música: Arturo Luzzatt
Letra: Segundo M. Argarañaz

Yergue el Ande su cumbre más alta,
dé la mar el metal de su voz,
y entre cielos y nieves eternas
se alce el trono del Libertador.
Suenen claras trompetas de gloria
y levanten un himno triunfal,
que la luz de la historia agiganta
la figura del Gran Capitán.
¡ Padre augusto del pueblo argentino,
héroe magno de la libertad !
A su sombra la Patria se agranda
en virtud, en trabajo y en paz.
¡ San Martín ! ¡ San Martín ! Que tu nombre,
honra y prez de los pueblos del Sur,
asegure por siempre los rumbos
de la Patria que alumbra tu luz.
De las tierras del Plata a Mendoza,
de Santiago a la Lima gentil,
fue sembrando en la ruta laureles
a su paso triunfal San Martín.
San Martín, el señor en la guerra,
por secreto designio de Dios,
grande fue cuando el sol lo alumbraba,
y más grande en la puesta del Sol.