(Ediciones Agua Clara en RazonEs de Ser)
La utopía
de una Argentina
Independiente
Sueños del pasado perviven en mí. Amores, éxitos, placeres, sufrimientos, frustraciones, encontronazos con los demás y conmigo mismo. Durante el ajetreo diario acuden a retazos, pero en la noche se materializan entremezclando pesadillas con premoniciones, historias fantasmagóricas, alimentos insustanciales, vestiduras que sofocan, placeres deleitosos, intimidades que no me animo a mencionar ni a mis seres queridos
Ente las neblinas del puerto, en la fugacidad de una imagen, me encuentro en la goleta ¿se llamaría goleta el nao de profuso velamen? …con el Dr. Mariano Moreno. Gran honor compartir el viaje con el prócer, absorto en cavilaciones.
Se cuestionaba la misión al Imperio Británico para conseguir armamentos y expertos en modernas tácticas guerreras. Si esa misión hubiera recaído en pusilánimes, se corría el peligro de trocar el dominio español por el dogal inglés, enemigo de la revolución francesa. Y adiós a los inspiradores de nuestros ideales, Rousseau, los jacobinos y el malogrado Maximiliano Robespierre.
Los que tenían el propósito de cambiar algo para que nada cambiase pergeñaron el alejamiento de Moreno, ocultándole la designación subrepticia de Manuel Padilla y un súbdito inglés, John Curtis, que terminarían la misión de Moreno.
Pasados los mareos, adaptado al balanceo, el prócer volvió a sus reflexiones:
“El virreynato del Río de la Plata debía sufrir transformaciones, aún a costa de las prerrogativas que privilegiaban a los comerciantes monopolistas españoles y los grandes terratenientes.”
Esa noche soñé con miles de pequeñas y medianas poblaciones vinculadas por medios tecnológicos, rodeadas de mieses, flores, frutas frescas y establecimientos elaboradores, a los que los trabajadores se dirigirían caminando entre jardines.
Mi antigua radio portátil Spika captaba sus pensamientos: “Se debería proteger a los labriegos de los destrozos en los cultivos ocasionados por el ganado. Convertir a los esclavos en ciudadanos, enriquecer a la nación con sus habilidades Establecer relaciones de intercambio justo con los aborígenes, para lograr la integración de una patria multiétnica, frustrada durante siglos de despojos y explotación”
A mí el recuerdo de los reiterados genocidios que padecimos casi me arroja de la cama.
Moreno seguía proyectando: “Protegiendo las industrias regionales, tejidos y ponchos, carretas y carruajes, aceites y vinos, quesos, jabón, ladrillos, cales y tierra romana, se radicaría a la población trashumante y mejoraría la retribución a los gauderios en los saladeros que exportaban charque y tasajo. El país florecería, los recursos se multiplicarían, el Estado ya no dependería exclusivamente de la recaudación de la Aduana de Buenos Aires, ni de los empréstitos usurarios que imponía la banca extranjera. La educación pública contribuiría a elevar la cultura de los ciudadanos, y sus capacidades”
Al atravesar las turbulentas aguas del Golfo de Santa Catalina volvieron los mareos, y el discurso del Dr. Moreno ¿o la Spika? se interrumpió.
Mi divagación nocturna adquirió la forma del ventarrón que deshoja almanaques con ritmo frenético.
Tecnología no contaminante, sin migraciones hacia las megalópolis y las villas miseria.
Bienes del subsuelo recuperados para la Nación e inversiones en energías renovables. Federalismo actualizado para limitar la discrecionalidad de las nuevas y viejas oligarquías.
De repente me sentí transpirado, alcanzado por el chorro de divisas al exterior ¡Ganancias multinacionales, evasión o pago de deudas eternas, en 1825 el empréstito Baring Brothers! No nos quedaba más remedio que sobreexplotar los recursos naturales, para exportar y cubrir ese déficit. Intenté gritar ¡Procuración también…!
Me desperté agitado, el corazón se me escapaba del pecho, acudí a la borda en busca de fresco, en la neblina del amanecer creí entrever las exageraciones y las mentiras de la publicidad, destinadas a estimular en la pobre gente el consumismo y la insatisfacción.
Las nubes corrían demasiado rápido, el sol naciente creaba arcoiris fugaces como la vida, la competencia y los personalismos a los que dedicamos nuestro tiempo me parecieron ridículos.
A los cuarenta días de navegación, arrojamos al mar el cadáver de Mariano Moreno.
(Cualquier parecido con la realidad histórica es mera coincidencia)
Ediciones Agua Clara – http://www.facebook.com/l/665c1;www.edicionesaguaclara.com.ar
*Aspectos positivos de un País dotado de enormes recursos humanos y materiales para conocer y disfrutar, ¡Argentina te espera!
¿Dónde estamos?
Argentina está situada en el Cono Sur de Sudamérica, limita al norte con Bolivia, Paraguay y Brasil; al este con Brasil, Uruguay y el océano Atlántico; al sur con Chile y el océano Atlántico, y al oeste con Chile. El país ocupa la mayor parte de la porción meridional del continente sudamericano y tiene una forma aproximadamente triangular, con la base en el norte y el vértice en cabo Vírgenes, el punto suroriental más extremo del continente sudamericano. De norte a sur, Argentina tiene una longitud aproximada de 3.300 km, con una anchura máxima de unos 1.385 kilómetros.
Argentina engloba parte del territorio de Tierra del Fuego, que comprende la mitad oriental de la Isla Grande y una serie de islas adyacentes situadas al este, entre ellas la isla de los Estados. El país tiene una superficie de 2.780.400 km² contando las islas Malvinas, otras islas dispersas por el Atlántico sur y una parte de la Antártida. La costa argentina tiene 4.989 km de longitud. La capital y mayor ciudad es Buenos Aires
Argentina engloba parte del territorio de Tierra del Fuego, que comprende la mitad oriental de la Isla Grande y una serie de islas adyacentes situadas al este, entre ellas la isla de los Estados. El país tiene una superficie de 2.780.400 km² contando las islas Malvinas, otras islas dispersas por el Atlántico sur y una parte de la Antártida. La costa argentina tiene 4.989 km de longitud. La capital y mayor ciudad es Buenos Aires
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El pedido de “coloniaje ingles” - Mision Alvear-Garcia ante Lord Strangford
(En una nota de La Gazeta Federal)
El Alto Perú había pertenecido al Virreynato del Río de La Plata, y su irreparable separación parecería incomprensible, si no se tuvieran en cuentan ciertos aspectos, como la incorregible envidia de Rivadavia hacia San Martín, y el permanente boicot a la campaña libertadora por parte de “Rivadavia y sus satélites”, que no eran otros que los miembros de las logias con la que San Marín se había enfrentado. Y detrás de las logias, estaba el imperio británico.
“Rivadavia era incapaz de lealtad, honestidad o siquiera buenas maneras en sus relaciones con los hombres que lo rodeaban con quienes estaba obligado a llevar los negocios de la comunidad. Odiaba a los hombres que eran más notables o tenían más éxito que él. No encontraba nada demasiado maligno que decir sobre San Martín y Bolívar.” (Gran Bretaña y Argentina en el siglo XIX. H.S.Ferns. p.178)
El Alto Perú pertenecía a la influencia del Río de La Plata, no solo territorialmente sino por afinidades y sentimientos, a tal punto que en godo Tacón castigaba severamente en Chuquisaca, a quien vistiese prenda celeste.
Muchas vidas rioplatenses se perdieron luchando en aquellas tierras contra el dominio español, pero las logias de “ilustrados porteños” no querían “ser libres”, sino “cambiar de dueños”, pasando del dominio español al dominio comercial inglés.
El 28 de enero de 1815, el secretario del Consejo de Estado parte en misión secreta a Río de Janeiro e Inglaterra. Lleva Pliegos de Carlos Maria de Alvear, para ser presentados ante Strangford y Castlereagh, diplomático y ministro del gobierno Ingles. El pliego de Alvear ante Strangford, (bastante extenso), tiene muchos párrafos significativos... “D. Manuel García, mi consejero de Estado, instruirá a V.E. de mis últimos designios con respecto a la pacificación y futura suerte de esta Provincias. (...) el país no está en edad ni estado para gobernarse y necesita una mano exterior que lo dirija (……) En esta circunstancia la generosa Nación Británica puede poner un remedio eficaz a tantos males acogiendo en sus brazos a estas Provincias que obedecerán a su Gobierno y recibirán sus leyes con el mayor placer...”
El Pliego de Alvear para Castlereagh era más claro todavía, y tenía algunos párrafos elocuentes…”Estas Provincias desean pertenecer a la Gran Bretaña, recibir sus leyes, obedecer a su Gobierno y vivir bajo su influjo poderoso. Ellas se abandonan sin condición alguna a la generosidad y buena fe del pueblo inglés, y yo estoy dispuesto a sostener tan justa solicitud para librarlas de los males que la afligen. Es necesario que se aprovechen estos momentos. Que vengan tropas que impongan a los genios díscolos, y un jefe autorizado que empiece a dar al país las formas que sean beneplácito del Rey y de la Nación, a cuyos efectos espero que V.E. dará los avisos con la reserva y prontitud que conviene para preparar oportunamente la ejecución”” (Al Vizconde Strangford, representante de S.M.B. ante Brasil. 15 de enero de 1815. Original en la Facultad de Filosofía y Letras de la Ciudad de Bs.As. Archivo García.)
Esto, que es un directo pedido de “coloniaje”, es visto por Mitre con su “singular forma de ver y contar la historia” y lo llama simplemente “pedido de alianza o protectorado”.
Como Alvear no logra que Inglaterra se haga cargo “a cara descubierta” del coloniaje político, ya que prefería el coloniaje comercial, Alvear ofrece se lo ofrece confidencialmente a Bolívar. En carta al general Santander fechada en Chuquisaca el 11 de noviembre de de 1825, el propio Bolivar revela las intenciones de Alvear:
“…la reunión de las república argentina y boliviana, llevando toda ella mi nombre; él no abandona este proyecto por nada y menos aún de llamarme a fijar los destinos del Rio de La Plata: él dice que sin mí su patria vacilará largo tiempo y que, exceptuando cuatro individuos, el gobierno como el pueblo me desean como un ángel de protección” (Carta de Bolívar a Santander. Prudencio, Roberto. Bolívar y la fundación de Bolivia. Casa Municipal de la Cultura. La Paz. 1977)
http://www.lagazeta.com.ar/alto_peru.htm#01
BERNARDINO RIVADAVIA
JOSÉ DE SAN MARTÍN
“Rivadavia era incapaz de lealtad, honestidad o siquiera buenas maneras en sus relaciones con los hombres que lo rodeaban con quienes estaba obligado a llevar los negocios de la comunidad. Odiaba a los hombres que eran más notables o tenían más éxito que él. No encontraba nada demasiado maligno que decir sobre San Martín y Bolívar.” (Gran Bretaña y Argentina en el siglo XIX. H.S.Ferns. p.178)
El Alto Perú pertenecía a la influencia del Río de La Plata, no solo territorialmente sino por afinidades y sentimientos, a tal punto que en godo Tacón castigaba severamente en Chuquisaca, a quien vistiese prenda celeste.
Muchas vidas rioplatenses se perdieron luchando en aquellas tierras contra el dominio español, pero las logias de “ilustrados porteños” no querían “ser libres”, sino “cambiar de dueños”, pasando del dominio español al dominio comercial inglés.
CARLOS MARÍA DE ALVEAR
El 28 de enero de 1815, el secretario del Consejo de Estado parte en misión secreta a Río de Janeiro e Inglaterra. Lleva Pliegos de Carlos Maria de Alvear, para ser presentados ante Strangford y Castlereagh, diplomático y ministro del gobierno Ingles. El pliego de Alvear ante Strangford, (bastante extenso), tiene muchos párrafos significativos... “D. Manuel García, mi consejero de Estado, instruirá a V.E. de mis últimos designios con respecto a la pacificación y futura suerte de esta Provincias. (...) el país no está en edad ni estado para gobernarse y necesita una mano exterior que lo dirija (……) En esta circunstancia la generosa Nación Británica puede poner un remedio eficaz a tantos males acogiendo en sus brazos a estas Provincias que obedecerán a su Gobierno y recibirán sus leyes con el mayor placer...”
El Pliego de Alvear para Castlereagh era más claro todavía, y tenía algunos párrafos elocuentes…”Estas Provincias desean pertenecer a la Gran Bretaña, recibir sus leyes, obedecer a su Gobierno y vivir bajo su influjo poderoso. Ellas se abandonan sin condición alguna a la generosidad y buena fe del pueblo inglés, y yo estoy dispuesto a sostener tan justa solicitud para librarlas de los males que la afligen. Es necesario que se aprovechen estos momentos. Que vengan tropas que impongan a los genios díscolos, y un jefe autorizado que empiece a dar al país las formas que sean beneplácito del Rey y de la Nación, a cuyos efectos espero que V.E. dará los avisos con la reserva y prontitud que conviene para preparar oportunamente la ejecución”” (Al Vizconde Strangford, representante de S.M.B. ante Brasil. 15 de enero de 1815. Original en la Facultad de Filosofía y Letras de la Ciudad de Bs.As. Archivo García.)
Esto, que es un directo pedido de “coloniaje”, es visto por Mitre con su “singular forma de ver y contar la historia” y lo llama simplemente “pedido de alianza o protectorado”.
Como Alvear no logra que Inglaterra se haga cargo “a cara descubierta” del coloniaje político, ya que prefería el coloniaje comercial, Alvear ofrece se lo ofrece confidencialmente a Bolívar. En carta al general Santander fechada en Chuquisaca el 11 de noviembre de de 1825, el propio Bolivar revela las intenciones de Alvear:
SIMÓN BOLÍVAR
“…la reunión de las república argentina y boliviana, llevando toda ella mi nombre; él no abandona este proyecto por nada y menos aún de llamarme a fijar los destinos del Rio de La Plata: él dice que sin mí su patria vacilará largo tiempo y que, exceptuando cuatro individuos, el gobierno como el pueblo me desean como un ángel de protección” (Carta de Bolívar a Santander. Prudencio, Roberto. Bolívar y la fundación de Bolivia. Casa Municipal de la Cultura. La Paz. 1977)
http://www.lagazeta.com.ar/alto_peru.htm#01
Apuntecito histórico no muy conocido
1846
21 de abril Para distraer las acciones los ingleses intentan un desembarco en Ensenada (Provincia. de Buenos Aires) el mismo es rechazado por el Gral. Prudencio Ortiz de Rozas.
21 de abril Para distraer las acciones los ingleses intentan un desembarco en Ensenada (Provincia. de Buenos Aires) el mismo es rechazado por el Gral. Prudencio Ortiz de Rozas.
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