¿Dónde estamos?

Argentina está situada en el Cono Sur de Sudamérica, limita al norte con Bolivia, Paraguay y Brasil; al este con Brasil, Uruguay y el océano Atlántico; al sur con Chile y el océano Atlántico, y al oeste con Chile. El país ocupa la mayor parte de la porción meridional del continente sudamericano y tiene una forma aproximadamente triangular, con la base en el norte y el vértice en cabo Vírgenes, el punto suroriental más extremo del continente sudamericano. De norte a sur, Argentina tiene una longitud aproximada de 3.300 km, con una anchura máxima de unos 1.385 kilómetros.
Argentina engloba parte del territorio de Tierra del Fuego, que comprende la mitad oriental de la Isla Grande y una serie de islas adyacentes situadas al este, entre ellas la isla de los Estados. El país tiene una superficie de 2.780.400 km² contando las islas Malvinas, otras islas dispersas por el Atlántico sur y una parte de la Antártida. La costa argentina tiene 4.989 km de longitud. La capital y mayor ciudad es Buenos Aires

PAPA FRANCISCO

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Alberto Pringles y Charles Aznavour: recuerdos bohemios



¡Mi lenguaje favorito es sin duda el francés! Pero con excepción de “Taxi”, “Restaurant” y otras pocas palabras no lo entiendo para nada. ¡Para nada!
Pero a veces no hace falta “entender” para “percibir” para “sentir” y “absorber” lo que de hermoso ese idioma transmite.
Me llego una canción en francés cantada por Charles Aznavour “La Boheme” y allí quede prendado a ella. Y sin saber lo que decía ¡Pero si lo “sentía”!
Y busqué y encontré una versión con subtítulos en inglés y entonces empecé a entender mejor lo que allí decía. Pero no totalmente.
No, no es lo mismo tener la transcripción de la letra de la canción que cantarla en otro idioma.
Y buscando y buscando encontré para mi sorpresa y alegría su interpretación de esta canción en Castellano. ¡Y quedé subyugado por ella!
Es increíble lo que Aznavour transmite. Es fuerte, es romántico, es pasional. Y habla sí de amor, de pasiones, de nostalgias y también de desdichas y más aun de recuerdos lindos de lo que fuera su juventud.
Habla de lo que es la realidad. Habla de lo que es la vida. Con momentos dulces, con momentos muy amargos. Y habla de su vida de bohemia, de alegrías y de miseria.

Y me recuerda - y por qué no - mi época de plena miseria (o de bohemia) aquí al llegar a Los Ángeles hace ya casi 47 años. ¡Vaya “mishiadura” que pasé en aquellos tiempos!
Alquilaba un lugar que con mucho optimismo podía llamar un “cuarto” y de mala muerte donde me acompañaban al amanecer un trillón de cucarachas.
Pagaba por el U$S 5 por semana y cuando se me acabó la plata ni eso siquiera podía pagar y la encargada se compadeció y no me dejó en la calle.
La recuerdo con mucho cariño era una señora mayor de raza negra que no tenía el menor sentido de la coordinación de colores para vestirse. Se ponía un vestido largo violeta, la blusa amarilla, un sombrero amplio de ala y verde y medias coloradas y estaba descalza. Y me preguntaba “¿Que le parece?”

Y yo besaba mis dedos y se lo arrojaba diciéndole “beautiful”!
Llegue a Los Ángeles el 16 de Noviembre de 1963 y una semana después exactamente a los gritos me llamaba la señora desde abajo y yo no entendía que quería.
Subió la escalera, me tomó de la mano, bajamos rápido y allí en la pantalla de un televisor en blanco y negro me mostraba la tragedia que acababa de ocurrir.
Era el 22 de Noviembre y ese día en Texas acababan de asesinar al Presidente John Kennedy.
¡Y allí solos y abrazados los dos llorábamos juntos!
Kennedy fue un gran presidente y muy querido en Argentina y en el mundo entero, y el extremismo derechista y una mente psicopática lo asesinaron.
Estuve más de 3 meses sin poder conseguir un trabajo de “lo que fuera”. ¡Nada de nada!
Y ciertamente no perdí 15 kilos en tres meses porque estaba en dieta. ¡No tenía un peso o un maldito dólar ni en sueños! No, no era muy romántico. No, no era gracioso.
Pero era parecido a lo que canta Charles Aznavour. Igualito. Era la “Realidad”.
Sólo la música faltaba. Y la voz de Aznavour ¡Vaya “mishiadura” que pasé!
Lo curioso es que mirando y escuchando a Aznavour me parece entender del por qué los franceses se enamoraron de nuestro tango ya hace casi 100 años.
Es que nosotros nos parecemos en mucho a ellos. O ellos a nosotros.
Mirando los gestos de Azanvour la fuerza y pasión con que interpreta me parece verlo a Gardel, Alberto Moran, a Julio Sosa, Marino, Ángel Vargas, etc.
Somos iguales ¡Igualitos!
Por eso los que aseguran que Buenos Aires es la Paris de América tienen razón ¡Somos iguales!
Aquí para que ustedes lo juzguen una canción que Charles Aznavour canta en español (también la grabó en francés).
Les pido me hagan saber si coinciden conmigo.
Un abrazo:
Alberto R. Pringles

Alberto.Pringles@Argentinisima.US

Bouchard: el Almirante de bronce


El 9 de julio de 1817, zarpó la fragata La Argentina -anteriormente una nave española llamada Consecuencia de la cual se habían apoderado- al mando del capitán Bouchard, desde la ensenada de Barragán para cumplir un crucero de corso, que habría de durar dos años.
En las islas Hawai, Bouchard se entrevistó con el rey Kamehameha y firmó un tratado haciéndole reconocer la Independencia Argentina, proclamada por el Congreso de Tucumán. El rey hawaiano gobernaba las islas hacía treinta años y los viajeros lo llamaban el Napoleón de la Polinesia.
Había logrado formar una confederación de las islas hawaianas con capital en Karakakowa. Kamehameha le proveyó a Bouchard 100 marinos y le devolvió la goleta Chacabuco, capturada por sus hombres.
La flota compuesta ahora por franceses argentinos y hawaianos, puso proa a California, y llegó a su capital, Monterrey, el 22 de julio de 1818. Tras duros combates, logró tomar el fuerte y hace flamear la bandera de Belgrano por seis días en California.
Tras el ataque a Monterrey, las tropas de Bouchard arrasaron la misión de San Juan, Santa Bárbara y otros poblados españoles de alta y baja California.
El 25 de enero de 1819, bloqueó el puerto de San Blas y atacó Acapulco de México.
En Guatemala destruyó Sonsonate y capturó bergantines españoles.
En Nicaragua, tomó Realejo, el principal puerto español en los mares de Sur, y se apoderó de cuatro buques españoles.
Bajó hacia el Perú siguió hostigando las posiciones españolas sobre el Pacífico.
Las naves de Bouchard llegaron el 9 de julio de 1819 al puerto de Valparaíso, justo a tiempo para integrarse a la flota que San Martín preparaba para tomar Lima.

El día que Argentina invadió California


EL DÍA QUE ARGENTINA INVADIÓ CALIFORNIA.
LA FANTÁSTICA GESTA DEL CAPITÁN
HIPÓLITO BOUCHARD.

DE ALEJANDRO PANDRA
Fragmentos

El 22 de julio de 1818 una flota corsaria revolucionaria argentina llegó a Monterrey, por entonces dominio de Nueva España, y tras duros combates logra tomar el fuerte y hace flamear la bandera de Belgrano por seis días en la capital californiana. Luego del ataque a Monterrey, las tropas patriotas al servicio de las “Provincias Unidas de Sud-América” arrasan la misión de San Juan, Santa Bárbara y otros poblados españoles de la alta y baja California. ...

Las más importantes campañas corsarias fueron las del almirante Guillermo Brown en 1816 y las del capitán de navío Hipólito Bouchard entre 1817 y 1819. ...

En el océano Pacífico, en 1816, Brown (irlandés), secundado por Bouchard (francés como Liniers y Brandsen) y con tres naves, capturó importantes presas y llevó con audacia ataques a los puertos, fortalezas y apostaderos navales claves, como los del Callao y Guayaquil. En sus navegaciones llegó hasta las costas de Nueva Granada (Colombia), poniendo en alarma todo el litoral americano del Pacífico Sur, en una expedición precursora de la gesta libertadora de San Martín. Pero el corsario más famoso ha sido sin duda Hipólito Bouchard, quien con la fragata La Argentina dio la vuelta al mundo entre 1817 y 1819. ...

El bravo marino Hipólito Bouchard nació el 15 de enero de 1780 en la localidad de Bormes, cercana a Saint Tropez (Francia) y desde muy joven anduvo embarcado en buques pesqueros y mercantes, iniciándose así en la dura vida del mar. Bouchard llegó a Buenos Aires en el año 1809, y al producirse la Revolución de Mayo se inclinó decididamente por su causa. El gobierno patrio debió encarar el problema de la falta de un poder naval para hacer frente a la escuadra española que dominaba las aguas del río de la Plata, y es así que a costa de grandes sacrificios logró conformar una pequeña escuadrilla, integrada por tres naves, que es puesta a las órdenes de Azopardo. El cargo de segundo comandante de esa fuerza fue asignado a Hipólito Bouchard y el 2 de marzo de 1811, en San Nicolás de los Arroyos, tienen su bautismo de fuego, al enfrentar y ser derrotados por la escuadrilla realista.
Luego de la acción de San Nicolás, Bouchard tuvo una destacadísima actuación enfrentando a las naves españolas que bloqueaban Buenos Aires y al mando de la sumaca Santo Domingo las combatió frente a la ciudad Capital en dos encuentros que tuvieron lugar en julio y agosto de 1811. El 3 de febrero de 1813 el flamante Regimiento de granaderos a caballo al mando de José de San Martín tiene su bautismo de fuego en San Lorenzo y Bouchard es uno de los oficiales que toma parte del combate, en el cual, como es su costumbre, tiene importante actuación. En el parte que San Martín cursa al gobierno, dice textualmente: “… y una bandera que pongo en manos de V.E. y que arrancó con la vida del abanderado el oficial don Hipólito Bouchard”.
El 9 de julio de 1817 (primer aniversario de la declaración de la Independencia), la fragata La Argentina, al mando del capitán Bouchard, zarpó de la ensenada de Barragán para cumplir un crucero de corso, que había de durar dos años. Navegando por aguas del Atlántico Sur, llegó al océano Índico luego de recalar en la isla de Madagascar. Allí, mediante el empleo de la fuerza, Bouchard impidió el tráfico de esclavos que pretendían realizar tres buques ingleses y uno francés en ese momento, concretando así los ideales contra la esclavitud surgidos en la Asamblea de 1813. La lucha contra la esclavitud estaba prevista en las instrucciones que el gobierno había impartido a Bouchard. Seguidamente navegaron hacia las islas Filipinas. Soportaron los estragos del escorbuto, enfermedad que produjo muchas bajas entre los tripulantes, a tal punto que a veces no se contaba con el personal necesario para atender las tareas rutinarias de la navegación. En esa región rechazaron el ataque de cinco buques piratas malayos.
Luego navegaron hacia las islas Hawai donde Bouchard halló la corbeta argentina Santa Rosa, cuya tripulación se había sublevado. Conjuntamente con la Santa Rosa atacaron Monterrey y se apoderaron por unos días del fuerte, en el cual tremoló el pabellón celeste y blanco. Luego bloquearon el puerto de San Blas y atacaron Acapulco. En Guatemala destruyeron Sonsonate y capturaron bergantines españoles. De allí se dirigieron a Nicaragua donde atacaron El Realejo, el principal puerto español en los mares de Sur, apoderándose de dos naves españolas y destruyendo otras dos. Navegando a lo largo de las costas americanas en el Pacífico, arribaron a Valparaíso (Chile) el 12 de julio de 1819 (justo a tiempo de sumarse a la expedición sanmartiniana al Perú), dando por finalizado el viaje que les permitió circundar el orbe (primera nave argentina que completó la hazaña).
Dos años duró el crucero de corso de la fragata La Argentina y durante su transcurso el capitán Bouchard y su tripulación sostuvieron trece acciones navales importantes, capturaron o destruyeron veintiséis buques y sometieron a registro cuatro barcos negreros, dos naves inglesas y una de los Estados Unidos. Cabe señalar que en este crucero tuvo muy destacada actuación un joven de 17 años, que luego sería una de nuestras máximas personalidades navales: el coronel de marina Tomás Espora. Posteriormente Bouchard tomó parte de la expedición libertadora de San Martín al Perú, y cuando el Libertador creó la escuadra peruana dio a Bouchard el mando de la fragata Puebla, que era el buque más importante de la nueva escuadra. Retirado del servicio activo se radicó en Perú fundando un gran ingenio azucarero.
En ese establecimiento, llamado La buena suerte, murió sin embargo asesinado por un peón el 4 de enero de 1837.